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agosto 09, 2021

Limpieza

Hola, creo que ya pasó un año desde la última vez que escribí algo... Sea para el blog o aparte.
Tanto así que he perdido la practica al escribir rápido en el teclado. A esto, le sumamos el hecho de que mi teclado es de maña, porque la señorita optó por derramar barniz de uñas sobre el mismo. La verdad me pareció muy apropiado, ya tiene años de eso...

Me han pasado muchas cosas de un año para acá. Pero considero más apropiado escribir un libro, porque en serio son muchas cosas, tanto bizarras como interesantes, que simplemente comienzo a disfrutarlas. 
Pasé de un estado catatónico de ser solo espectadora de mi vida y sentir que no tenía el control sobre ella, a darme cuenta que sí lo tengo, que siempre lo tuve y que era más cómodo no ser responsable de mí. 

Es un caos.

Apenas en esta semana voy a empezar a limpiar todo el desorden y cochinada de años acumulados, y ahora, ya puedo entender lo que me dijo mi psicóloga en la tercera sesión: 

- ¿Podrías ver tu reflejo en un espejo completamente sucio? 
- No, no podría.
- ¿Qué tendrías que hacer para poder verlo?
- Limpiarlo...
- Y si no tienes con que limpiarlo, ¿qué sería lo primero que harías?
- Comprar algo para limpiarlo...
- Cuando limpies el espejo, podrás ver cómo te ven los demás...

Mi casa física, mental, laboral y sentimental, están hechas un caos. La espiritual, no. Es a la única que le he invertido tiempo y esfuerzo, y la que me ha sacado a flote de marzo a la fecha.  Pero, no soy solo espíritu y acabo de notar que sigo viviendo en un plano físico, y por muy espiritual que sea, las cuentas siguen creciendo, el cuerpo sigue comiendo, el tiempo sigue pasando y la basura se sigue acumulando...
Cuando ya tienes el conocimiento para hacer una tarea, y la has practicado antes, es más fácil ejecutarla sin supervisión. Lo realmente difícil es ser disciplinado para poder crear hábitos buenos y rutinas que te beneficien. 
Los humanos trabajamos mejor bajo supervisión y algunos, bajo presión, ya que el estímulo constante y la delegación de responsabilidades, genera la motivación suficiente para provocar una reacción a nivel físico y químico que promueve un sistema de recompensa, creando un hábito y consecuentemente una rutina.
El  cerebro, funciona a base de hábitos, de rutinas. Se programa para recrear la misma, y cuando lo sacas de ella, pasa algo mágico. Te sientes vivo.

Hasta el día de ayer, yo no tenía motivación completamente genuina para limpiar mi desorden. Hoy, soy yo. 
Me di cuenta, por más tonto que suene, que estoy viva. Es como cuando despiertas de un sueño que parece real y no sabes si lo soñaste o lo viviste... Hoy desperté. Y menuda sorpresa que me llevé... Estoy viva.

Hoy, si tuviera esa misma conversación con mi psicóloga, le respondería diferente...
- Después de limpiar la casa y limpiar el espejo... Me daría cuenta que hay ciertas cosas que se maltrataron por la dejadez, la pereza y los malos hábitos. Repararé las que se puedan reparar. Crearé cosas nuevas y bellas para adornar mi casa, con las que deba reciclar... Pero, hay otras, como el espejo, que no se podrán reparar y que eventualmente debo cambiar. Así que compraré otro espejo, porque a pesar de poder ver mi reflejo, no lo puedo observar bien y a detalle... 

Gracias. 
Domer, fuera.

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