Un día de julio…
Sentir tu piel, entre las rasgadas auras que la resguardan, es como ver el universo en un gota de lluvia.
Sentir la magnificencia de tu olor, ese que me ilumina de maneras inesperadas y verme la cara en vaivenes de locura inmensa, es un presagio de la abstinencia que se vuelve en mi contra.
No entiendo ese hormigueo incesante que posee cada anhelo y cada hoja de los árboles que se posan frente a tus caricias.
No entiendo que se enreden en miles de neuronas que allanan completamente tus pensamientos y me ponen a esos, tus pies.
Que bonito es descubrir lo inalcanzable, pero es hermoso ver como se aleja para volver vehemente a la soledad de la que partió.
Que bonito es saberse parte de lo innombrable, pero es hermoso dejar que se oscurezca en proezas inmensurables.
Morder esa piel que me produce placer, es tener un sentido de vida único e inigualable, que no se podría desvanecer ni en la soledad ni en el tiempo.
Claramente es pausar el tiempo y recordarte en momentos, llenos de memorias que se agitan con el viento.
Es detenerse y mirar el ayer. Contemplar que no existen los prejuicios que encadenen mis pies.
No entiendo como llegaste a este rincón oscuro de sentimientos nulos y como osas librarte de cuanto ves en el mundo…
-kdr
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