El extrañarte…
Decirte ciertas cosas, se convertiría en un mar de sensaciones que al no transmitirse, se volvería la mejor manera de tenerte dentro de un lugar, tan solitario que no tendría sentido mencionar…
Recordarte la magia de las palabras, aquellas que no verían la vergüenza de sus miserias, y al tratarte de cambiar no se encontraría la manera de percibir la armonía ni el bienestar...
Entregarte lo que se ha celado durante años, sería como el vagabundo que temiera de ser allanado, y el respirarte, en esos instantes sublimes que se escucharían en un estruendoso resplandor para el curso de estas memorias, sería como estrujarte en tiempos de melancolía…
Tragarte el gusto de no vivir que permanecería en mi letargo de auras de pasión, viéndote danzar en un cementerio de color y desamor, supondría un cambio desalentador en cualquier noción.
Créeme, siénteme, mírame y déjame respirar, vuelve a mí de la manera más dulce y milagrosa probablemente sagrada y morbosa.
Qué no decirte, qué no hacerte, si mi universo entre tus piernas gira literalmente…
Qué no me dirás, qué no serás para mí, después del elixir de tus sensaciones...
No hay comentarios:
Publicar un comentario