Un texto para ti, para mí, para él…
Todo sucedió muy rápido,
los segundos. El instinto y el desplazamiento.
Parecía casualidad, las ausencias y la esperanza.
Parecía casualidad, las ausencias y la esperanza.
Las comidas, las
cenas, y estas promesas que llegaron con el tiempo, con los atrasos.
Cruzaban paredes,
sillones, incluso salones. Todo sucedió muy rápido.
Las caminatas, en lluvia,
sol y viento. Las sacudidas, la inestabilidad, ése sazón del sexo. Los
sacrificios con ansias y logros. Pero…, eran logros.
Colmando de venidas e
idas, de pasos entre gigantes y peldaños, que se recorrieron sin temores. Al
final, todas fueron caminatas.
La soledad que
envolvía circunstancias, malabares y pesadez. La ebriedad de las horas
disueltas en disturbios. Los privados, los públicos y los sin categoría.
Dejando que todo se
fuera, viento al este, oeste. Un norte, un sur. A donde se perdiera con lo que
quedaba. Seguía siendo soledad.
Las palabras se
secan, marchitan, perecen. Los sentimientos y la sensatez.
La inmunidad cobra
forma, sin lograr identificarla. El envoltorio único, sucio y perenne…
Las reuniones,
incomodidades. La locura. No vida y no muerte. Una pausa con palabras secas.
El entendimiento no
llega, no va, no tiene. Hoy, mañana, todo en ayer.
Paciencia, duelo, y
un poco de ayuda. Arrogancia se tiene, se bebe y el entendimiento nunca llega…
-kdr
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