Sencillamente, mi perdición…
La suavidad con que mecía sus palabras, impactaba en mis neuronas.
Cada paso, cada acorde de cada instinto. Todo se mecía a la par del destino,
causa y efecto. Sólo eso…
Conmovido giré mi cabeza hacia el interior del apartamento y
pude ver la serenidad concretada en mi vida y la de ellos. Absolutamente nadie
podría siquiera atreverse a negarlo…
Mis lágrimas ensuciaron las sábanas, llenando el polvo de
impurezas. La suavidad era su experiencia. La aspereza mis infortunios. El
viento y la lluvia en mi cabeza. Sólo eso… Sólo eso…
-kdr
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