Siempre me ha gustado escribir.
Desde el momento en el que aprendí a crear con las palabras, he buscado rincones donde plasmar los momentos, excepto uno...
Me dije que no lo hiciera. No así, nunca así...
Hay situaciones específicas en las que me gustaría no haber estado, gente que me hubiese gustado no conocer, por más bella que esta fuera. De la que no me debí enamorar...
Siempre pasa lo mismo.
Siempre es lo mismo...
¿Por qué esta vez es diferente?
¿Por qué alguien se alejaría sin razón?
¿Por qué?
Mis pensamientos dan vueltas y se amontonan...
¿Por qué?
¿Por qué?
Y así de simple, llegó la respuesta...
"Para no herir más..."
He ganado muchas batallas, pero esta, la más importante, la perdí... La perdí, y con ella, la emoción de vivir...
Por soberbia, desesperación, frustración, inclusive, ansiedad...
Pero la justicia, el deseo, el tiempo, la vanidad... Todo me jugó en contra.
Ahí estás, sentado en la última mesa, junto a la ventana. La luz de la vela en tu mesa, ilumina la mitad de tu rostro. Pero no quiero verlo...
Vuelvo mi vista hacia mi ventana, y aún así, lloviendo, espero que me notes...
El olor a madera me provoca hablarte, pero no lo haré...
A nadie le gusta el rechazo...
Al final, sólo soy una niña fantaseando con el amor...
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