Ya no sé lo que siento. Es confuso es efímero. Me da miedo.
Ya no sé que ver, que ignorar. No creo en el ayer, no pienso en el mañana. No busco opciones. Simplemente ya no siento.
Me estoy perdiendo, entre mis sueños, mis manías y mis vicios... Divago.
Pienso en lo desconocido, en tus memorias. Tus voces, tu alegría.
Vivo sin vivir, me pesa el alma, al igual que mis pisadas. Sólo observo. Espero paciente tu regreso, pero el obituario es claro.
El deseo me posee, pero pierdo los estribos en cada recuerdo. Me pregunto entonces, ¿qué es la vida, qué es la alegría?
Una atención. Camino sin rumbo entre tus veredas, así sin sendero. Me pierdo en tus susurros, tus suspiros.
Mis demonios se despiertan y no veo la manera de controlarlos. Tengo miedo. Estoy sola.
Marchito la vida, la comunión, el amor... Todo a mis manos perece.
¿Si volvemos al principio, donde no había dolor, decepción?
¿Si ignoramos los roces, las proyecciones?
¿Si ignoramos ese ayer que no hace más que perturbarme?
Un amor de verano que no conoce el duelo, un amor que solo ve el sol.
Mi oscuridad se aproxima y me abruma. Como las abejas que huyen de la lluvia...
Ya no sé lo que siento... Simplemente, ya no sé lo que siento.
Ya no sé que ver, que ignorar. No creo en el ayer, no pienso en el mañana. No busco opciones. Simplemente ya no siento.
Me estoy perdiendo, entre mis sueños, mis manías y mis vicios... Divago.
Pienso en lo desconocido, en tus memorias. Tus voces, tu alegría.
Vivo sin vivir, me pesa el alma, al igual que mis pisadas. Sólo observo. Espero paciente tu regreso, pero el obituario es claro.
El deseo me posee, pero pierdo los estribos en cada recuerdo. Me pregunto entonces, ¿qué es la vida, qué es la alegría?
Una atención. Camino sin rumbo entre tus veredas, así sin sendero. Me pierdo en tus susurros, tus suspiros.
Mis demonios se despiertan y no veo la manera de controlarlos. Tengo miedo. Estoy sola.
Marchito la vida, la comunión, el amor... Todo a mis manos perece.
¿Si volvemos al principio, donde no había dolor, decepción?
¿Si ignoramos los roces, las proyecciones?
¿Si ignoramos ese ayer que no hace más que perturbarme?
Un amor de verano que no conoce el duelo, un amor que solo ve el sol.
Mi oscuridad se aproxima y me abruma. Como las abejas que huyen de la lluvia...
Ya no sé lo que siento... Simplemente, ya no sé lo que siento.
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