La Pequeña-Final-
Ella se acercó, y mi percepción de la realidad comenzó a desvanecerse lentamente. Mis sentidos se entumecieron, intenté verla fijamente a los ojos. Solo vi una sombra de tono pálido. No logré notar cuando me fui. Ni cuando regrese.
El sol amarillo meloso de la mañana, me encontró en el lago. Justo donde la vi por última vez. Husmeando en su vigorosa inmensidad, fantaseando con encontrar a una mujer de verdad, me encontré con marcas extrañas en mi cuerpo. Ciertas cruces, mordiscos, rasguños, sangre seca. Los cortes parecían improvisados, y el ardor y la comezón de la cicatrización hacían su efecto.
Observe con cuidado a mí alrededor, y logré ver un cuerpo inerte en la lejanía. Su mortandad parecía reciente. Aun conservaba color, y no había animales rastreros. Mi curiosidad me cautivo y me acerqué. Lo que logré ver fue inhumano, y me exorbitó por completo. No había razón de ver lo que sucedió, no tenia sentido.
Lo que observé fue mi cuerpo mutilado, con las mismas marcas. El lago frío y oscuro recorría mis piernas. Me albergaban en toda su extensión. Mis ojos tenían dos cruces sobre los párpados, y mis labios, de un morado pálido revelaban, la ausencia de mi lengua. En mis extremidades, faltaban dos dedos en la mano izquierda, y en mi pie derecho, todos.
Una densa nube de humo negro con tonos rojizos se revelo ante mí. Con temor, corrí lo más lejos posible de ella, pero mis pasos se entorpecieron y se embebían en un suelo barroso. De pronto comencé a hundirme en ese fango de color azul cobrizo, metálico. Esperaba que fuese un sueño, pero nuevamente el lobo apareció. Esta vez dentro de la espesa nube. La sonrisa del lobo, me aterró, logré ver que mi locura era excesiva. Todo debido a esa pequeña.
Noté que estos días fueron algo completamente incierto. ¿Qué era lo que había sucedido? Me percaté de la gravedad de mis acciones muy tarde…
Un cuerpo anoréxico, falto de gracia, y con baba escurriendo se abalanzó sobre mi y produjo cierto sonidos difícilmente digeribles para mis oídos.
-Todo en el limbo me pertenece.
Mis ojos expresaron ferozmente lo que había pasado, mis pesadillas fueron mis pecados, y serian mis tormentos. Mi exceso de arrogancia me atrajo a la pequeña. Esa pequeña adorable, de largos y finos cabellos. Esa belleza predispuesta.
Y solo entonces, comprendí lo que en realidad éramos… Una aberración, profunda y errante. El exceso de lujuria, combinada con un poco de esa codiciada locura...
-kdr
Me es casi increíble ver éste blog tan avanzado cuando no lleva ni un año de haberse creado. Hahaha, todavía creo que la historia de La Pequeña es excelente.
ResponderEliminarinteresante, mas que nada entre lineas se puede apreciar que no es mas que solo una historia.
ResponderEliminarme gusto la forma en que ocultaste el trasfondo (el cadáver). tu historia me demuestra lo arraigada
que estas aun con aquellos temas, igual lo que pudo ser un sueño, una alucinación, parte de la
locura o quizás una posesión diabólica jamas desaparecerá.
espero que estés bien sigue sobreviviendo xD