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febrero 14, 2012

De una mujer



De una mujer



Presente...

No voy pedir tus lágrimas como consuelo. No pediré tus sonrisas como falsas promesas. 
No negaré tu existencia y tampoco he de pedirte que me niegues para siempre. Nunca resucitaré ni revelaré al mundo la verdad del universo.
No admitiré mis errores, mucho menos aceptaré como tuyos los míos. No comprobaré mis teorías hacia ti ni te pediré que eleves al mundo a mi grado de conocimiento.
Nunca lloraré en la sombra de un árbol, y por menos, la esencia de mi vida compartiré con el mundo.
Nunca te diré las veces que te amo, tampoco contaré las veces que me has desilusionado.
No diré al mundo la grandeza de tus pasos ni harás que mis palabras parezcan falsas profecías.
Continuaré por este camino, aunque sea lo último que haga, ya que es lo que necesito hacer, para olvidarte.
Y mientras más te recuerde, me veré perdida en tus conocimientos que se verán frustrados con mis genuinos intentos de recordarte mis mandamientos.
Lo ingenuo de esto, es qué no me aseguro de que lo leas, ni siquiera que te intereses.

Días después....

No pediré cuentas de lo que has hecho, no te brindaré el honor de haberme conocido.
No dejaré que cuentes mis errores, y si lo haces no te escucharé y negaré todo lo que digas, me justificaré en mi falta de moral, que nunca me fue inculcada. Ni lo será.
No me aprovecharé de los débiles frente a tus ojos, ya que rompería mi promesa de amarte por siempre.
Sin embargo, lo único qué deseo es que lo notes y te doblegues ante mis deseos banales y cotidianos. Húndete ante mi ego.
Nunca me diré cuánta verdad hay en mis palabras, y aunque los días sean grises, no veré que tan profundo pueda ser verte en mis brazos.
Caminaré viendo al suelo, cada que te falle y por ende tú me falles. Veré al mundo como el peor lugar para vivir, y me alejaré de cada paso que me aproxime a tus pies, y tu boca será ese lugar en el que siempre querré estar, sean palabras secas o húmedas en mi cuerpo.
Pero al mismo tiempo, te maldeciré cada día que no te vea, cada día que pase y yo siga sin escuchar lo que deseo.
Cada día intentaré ver al cielo y decirle al mundo lo que siento, para que venga el viento y me haga callar de una sola vez lo que siempre te he querido decir y si es que lo llego a decir, tú no escucharás.

Meses después...

Veré como la alegría brota de mi ser, irradiando todo el amor que por ti siento, pero lo peor en mi caso será voltear a un reflector y ver mi imagen precisa, y ver con perfección cada defecto que en mí nace y temer por siempre que no sea de tu agrado.
Veré con dolor las parejas felices que yacen en el regazo de las plazas, aquellas que tienen árboles frondosos de bellas posturas.
Contemplaré en la naturaleza la perfección del amor, y me daré cuenta de que tú no me amas por igual.
Lloraré nuevamente hasta ver que cada día que pasa, es una rutina para ti.
Mi vida se volverá lastimera y sin necesidad de perdonarte, me veré en la suma obligación de negarme tus pasos.
Aunque cada día me duela, y aunque cada día me vea reflejada en ti. Nunca aceptaré que te he lastimado y que me has odiado.

Así continuará al tiempo, y me volveré adicta a la contradicción, al amor, al odio, y a los reproches constantes de mis múltiples personalidades que me piden matarte, aunque sea dentro de mi cerebro. Tan sólo dentro de mí.
Me veré forzada a ignorarme día y noche, y decirle a la razón y a esas personas que te niegan, que merezco estar contigo de la forma en la que sea, y qué por más que no quiera admitirlo, o lo admita constantemente te amaré por siempre.
Porque cada vez que te huyo, mi cuerpo yace en tu regazo y me doy cuenta que tu fantasma sigue constantemente en mi cuerpo, en mi cabeza y en mi alma. Qué ésta ya no será mía, porque desde el día en el que te vio te pertenece, y ni siquiera Dios o Satanás podrían hacer lo que crean conveniente para tenerme. Por fe, te pertenezco entera, aunque cometa caídas y ya no me pueda levantar.

Después de todo esto, después del fin de mi sufrimiento, me dará placer verte y gozarte y diré agraciada, que me he enamorado plenamente de ti, plenamente de mí, y de lo que mi mente deje fijado como nosotros. Aunque tú lo niegues por siempre....


-kdr

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