De una mujer
Presente...
No voy pedir tus lágrimas como consuelo. No pediré tus sonrisas como
falsas promesas.
No negaré tu existencia y tampoco he de pedirte que me niegues para
siempre. Nunca resucitaré ni revelaré al mundo la verdad del universo.
No admitiré mis errores, mucho menos aceptaré como tuyos los míos. No
comprobaré mis teorías hacia ti ni te pediré que eleves al mundo a mi grado de
conocimiento.
Nunca lloraré en la sombra de un árbol, y por menos, la esencia de mi vida
compartiré con el mundo.
Nunca te diré las veces que te amo, tampoco contaré las veces que me has
desilusionado.
No diré al mundo la grandeza de tus pasos ni harás que mis palabras
parezcan falsas profecías.
Continuaré por este camino, aunque sea lo último que haga, ya que es lo
que necesito hacer, para olvidarte.
Y mientras más te recuerde, me veré perdida en tus conocimientos que se
verán frustrados con mis genuinos intentos de recordarte mis mandamientos.
Lo ingenuo de esto, es qué no me aseguro de que lo leas, ni siquiera que
te intereses.
Días después....
No pediré cuentas de lo que has hecho, no te brindaré el honor de haberme
conocido.
No dejaré que cuentes mis errores, y si lo haces no te escucharé y negaré
todo lo que digas, me justificaré en mi falta de moral, que nunca me fue
inculcada. Ni lo será.
No me aprovecharé de los débiles frente a tus ojos, ya que rompería mi
promesa de amarte por siempre.
Sin embargo, lo único qué deseo es que lo notes y te doblegues ante mis
deseos banales y cotidianos. Húndete ante mi ego.
Nunca me diré cuánta verdad hay en mis palabras, y aunque los días sean
grises, no veré que tan profundo pueda ser verte en mis brazos.
Caminaré viendo al suelo, cada que te falle y por ende tú me falles. Veré
al mundo como el peor lugar para vivir, y me alejaré de cada paso que me
aproxime a tus pies, y tu boca será ese lugar en el que siempre querré estar,
sean palabras secas o húmedas en mi cuerpo.
Pero al mismo tiempo, te maldeciré cada día que no te vea, cada día que
pase y yo siga sin escuchar lo que deseo.
Cada día intentaré ver al cielo y decirle al mundo lo que siento, para que
venga el viento y me haga callar de una sola vez lo que siempre te he querido
decir y si es que lo llego a decir, tú no escucharás.
Meses después...
Veré como la alegría brota de mi ser, irradiando todo el amor que por ti
siento, pero lo peor en mi caso será voltear a un reflector y ver mi imagen
precisa, y ver con perfección cada defecto que en mí nace y temer por siempre
que no sea de tu agrado.
Veré con dolor las parejas felices que yacen en el regazo de las plazas,
aquellas que tienen árboles frondosos de bellas posturas.
Contemplaré en la naturaleza la perfección del amor, y me daré cuenta de
que tú no me amas por igual.
Lloraré nuevamente hasta ver que cada día que pasa, es una rutina para ti.
Mi vida se volverá lastimera y sin necesidad de perdonarte, me veré en la
suma obligación de negarme tus pasos.
Aunque cada día me duela, y aunque cada día me vea reflejada en ti. Nunca
aceptaré que te he lastimado y que me has odiado.
Así continuará al tiempo, y me volveré adicta a la contradicción, al amor,
al odio, y a los reproches constantes de mis múltiples personalidades que me
piden matarte, aunque sea dentro de mi cerebro. Tan sólo dentro de mí.
Me veré forzada a ignorarme día y noche, y decirle a la razón y a esas
personas que te niegan, que merezco estar contigo de la forma en la que sea, y
qué por más que no quiera admitirlo, o lo admita constantemente te amaré por
siempre.
Porque cada vez que te huyo, mi cuerpo yace en tu regazo y me doy cuenta
que tu fantasma sigue constantemente en mi cuerpo, en mi cabeza y en mi alma.
Qué ésta ya no será mía, porque desde el día en el que te vio te pertenece, y
ni siquiera Dios o Satanás podrían hacer lo que crean conveniente para tenerme.
Por fe, te pertenezco entera, aunque cometa caídas y ya no me pueda levantar.
Después de todo esto, después del fin de mi sufrimiento, me dará placer
verte y gozarte y diré agraciada, que me he enamorado plenamente de ti,
plenamente de mí, y de lo que mi mente deje fijado como nosotros. Aunque tú lo
niegues por siempre....
-kdr
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